Blefaritis: qué es y cómo se manifiesta
Una de las causas más frecuentes de ojo rojo, ardor y visión fluctuante, y también una de las que más se pasan por alto porque exige examinar con detalle el borde del párpado.
Por Dr. Miguel Ángel Olivardia Moreno · · Actualizado el 3 de agosto de 2026
La blefaritis es una afección muy común que no se diagnostica lo suficiente, porque el oftalmólogo con frecuencia omite hacer un examen meticuloso de los márgenes del párpado, una parte importante de la superficie ocular.
Los síntomas son inespecíficos y variados
- Ojo rojo y sensación de ardor después de un uso prolongado del ordenador, de pantallas o tras horas de lectura.
- Sensación de cuerpo extraño al despertar, o de picazón y engrosamiento de los márgenes del párpado.
- Lagrimeo excesivo con la exposición a climas fríos, ambiente ventoso, calefacción, aire acondicionado o contaminación.
- Orzuelo recurrente.
- Visión fluctuante o deslumbramiento.
- Disminución de la agudeza visual, fotofobia, blefaroespasmo y dolor, en los casos extremos.
Esa inespecificidad es justamente el problema: son síntomas que se parecen a los de muchas otras cosas, y el paciente suele llegar a consulta después de haber probado varias gotas por su cuenta.
Condiciones asociadas
Varias afecciones se asocian con la blefaritis: rosácea, atopia, psoriasis, enfermedad inflamatoria intestinal, dermatitis seborreica, menopausia, problemas hormonales, uso crónico de lentes de contacto o uso de medicamentos tópicos para el glaucoma que contienen prostaglandinas.
El uso prolongado del ordenador o de las pantallas también es una causa frecuente de blefaritis, debido a la disminución del parpadeo.
Medicamentos que pueden intervenir
Varios medicamentos orales se han asociado con estas afecciones: píldoras anticonceptivas, antidepresivos, antipsicóticos, antihistamínicos, quimioterapia, antiandrógenos como la finasterida y medicamentos para la piel como la isotretinoína, utilizada para el acné.
La cirugía ocular previa —cirugía refractiva, cirugía de cataratas o cirugías oculares múltiples— también puede ser un factor de riesgo, debido a la disminución de la sensibilidad de la córnea, que causa una reducción en la tasa de parpadeo.
Por qué conviene tratarla
Más allá de la molestia, una blefaritis mantenida altera la película lagrimal y con ella la calidad de la visión. Es una causa frecuente de esa queja tan característica de «veo bien, pero la visión se me nubla y tengo que parpadear para aclararla».
En la consulta el objetivo es doble: identificar qué está alimentando la inflamación —una dermatitis seborreica no tratada, un medicamento, el ambiente de trabajo— y establecer una rutina de higiene palpebral que el paciente pueda sostener en el tiempo.