Ojo seco en Panamá: por qué el aire acondicionado lo empeora
Vivimos en un país húmedo y pasamos el día en ambientes secos. Esa contradicción explica buena parte de las consultas por ardor, arenilla y visión que se nubla al trabajar.
Por Dr. Miguel Ángel Olivardia Moreno · · Actualizado el 3 de agosto de 2026
Panamá tiene una de las humedades ambientales más altas de la región. Y sin embargo, el ojo seco es uno de los motivos de consulta más frecuentes. La explicación no está en el clima de la calle, sino en el de los espacios donde pasamos el día.
El ambiente en el que realmente vivimos
Entre la oficina, el auto, el centro comercial y la casa, buena parte de la jornada transcurre bajo aire acondicionado. El aire acondicionado enfría deshumidificando: retira agua del ambiente. Eso acelera la evaporación de la película lagrimal, que es una capa de micras de espesor y extremadamente sensible a las condiciones del entorno.
Si además el flujo del equipo apunta directamente hacia la cara —una situación tan común como poco advertida—, el efecto se multiplica.
A eso se suma el segundo factor: las pantallas. Al concentrarnos en una pantalla, la frecuencia de parpadeo cae de forma significativa. Y el parpadeo es lo que redistribuye la lágrima sobre la córnea y lo que vacía las glándulas del borde del párpado que aportan la capa grasa que evita la evaporación.
Menos parpadeo, en un ambiente más seco, durante ocho horas al día.
Por qué un ojo seco puede lagrimear
Es la consulta que más desconcierta al paciente: «doctor, no puedo tener el ojo seco, si me llora todo el tiempo».
La película lagrimal tiene tres componentes: uno acuoso, uno mucoso y uno graso. Si falla la capa grasa —lo más habitual, y muy ligado a la blefaritis—, la lágrima se evapora demasiado rápido aunque el volumen sea normal. La superficie se irrita, y esa irritación dispara una lágrima refleja: acuosa, abundante y de mala calidad, que resbala pero no lubrica.
El paciente lagrimea y tiene el ojo seco al mismo tiempo. Ambas cosas son ciertas.
Los síntomas
- Ardor o escozor, sobre todo al final del día.
- Sensación de arenilla o de cuerpo extraño.
- Ojo rojo persistente.
- Visión que se nubla y se aclara al parpadear.
- Fatiga visual al leer o trabajar con pantallas.
- Molestia al usar lentes de contacto que antes se toleraban bien.
- Paradójicamente, lagrimeo.
Ese síntoma de la visión fluctuante es muy característico y muy útil para el diagnóstico: la agudeza visual medida es normal, pero la calidad de visión del paciente no lo es, porque la superficie sobre la que se forma la imagen es irregular.
Qué se evalúa en consulta
No todos los ojos secos son iguales, y el tratamiento depende de cuál sea el mecanismo:
- Exploración del borde palpebral y de las glándulas de Meibomio, buscando blefaritis asociada.
- Valoración de la estabilidad de la película lagrimal.
- Tinciones de la superficie para detectar daño epitelial en córnea y conjuntiva.
- Revisión de la medicación del paciente: antihistamínicos, antidepresivos, anticonceptivos, isotretinoína y varios más contribuyen.
- Descarte de enfermedades sistémicas asociadas, como los síndromes autoinmunes que afectan a las glándulas.
- Antecedente de cirugía ocular previa: la refractiva y la de catarata reducen la sensibilidad corneal y con ella el reflejo del parpadeo.
Tratamiento
Medidas ambientales. Redirigir el flujo del aire acondicionado para que no apunte a la cara. Hacer pausas visuales regulares durante el trabajo con pantallas. Bajar el monitor por debajo de la altura de los ojos, de modo que el párpado cubra más superficie ocular. Parpadear de forma consciente y completa.
Lubricación. Lágrimas artificiales, preferiblemente sin preservantes si se van a usar más de tres o cuatro veces al día, porque el preservante en uso frecuente irrita por sí mismo.
Higiene palpebral. Cuando hay blefaritis o disfunción de las glándulas del párpado —y la hay en una gran proporción de casos—, el calor local y la limpieza del borde palpebral son el tratamiento de la causa, no un complemento.
Tratamiento médico. En casos moderados o severos se requieren medicamentos recetados dirigidos a la inflamación de la superficie ocular. Aquí el manejo debe ser supervisado.
Tratar lo que está detrás. Si hay una rosácea, una enfermedad autoinmune o un medicamento implicado, el ojo seco no se resolverá de forma estable sin abordar eso.
Cuándo dejar de automedicarse
Consulte si los síntomas persisten más de unas semanas pese a lubricar, si hay dolor franco, si la visión se afecta de manera mantenida o si aparece fotofobia importante. El ojo seco simple es molesto; el ojo seco severo puede dañar la córnea, y ese es un escenario que conviene no alcanzar.